Lo que le pido al próximo Presidente
- ESPACIOH

- 4 dic 2025
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Autor: Roberto Santos

Su Mandato: Se acabaron los shows Señor Presidente, esto no es una súplica, es una advertencia. Se acabaron los shows mediáticos y los discursos vacíos. Honduras no aguanta ni un día más de improvisación. Asuma el cargo entendiendo que el margen de error es cero. Tómese esto en serio, porque estamos vigilantes.
Economía Real: Deje de hablarnos de cifras macroeconómicas si la alacena, la refri, o el estómago del pueblo está vacío. No queremos subsidios ni bonos que compran silencios, queremos condiciones para trabajar y emprender. La dignidad comienza cuando una familia puede comer sin depender de las remesas o del gobierno de turno. Queremos empleo digno, no supervivencia.
Míreme a los ojos, no solo en campaña: Los jóvenes somos la fuerza de este país e históricamente se nos ha expulsado por falta de oportunidades. Si su gobierno no detiene la fuga de cerebros o no nos da razones para quedarnos, habrá fracasado antes de empezar. Invierta en nuestro talento, no nos obligue a irnos.
Tolerancia Cero, no tiente al pueblo: Seamos claros, Presidente, el tiempo de la complicidad se acabó. No le pedimos que "no robe", porque la honradez es su obligación mínima, no como político, sino como ser humano. Le exigimos que no encubra: si usted, sus asesores, sus ministros o alguien de su círculo cercano falla, su lealtad debe estar con la ley, no con sus amigos o su partido. Entienda que, para esta generación, la corrupción no es un "error político". Investigue un poco y verá cómo, cuando la juventud se harta, la silla presidencial empieza a quemar.
No gobierne desde el aire acondicionado de Casa Presidencial: Gobierne donde la gente lucha a diario: en cada colonia, en cada barrio, en cada aldea. Recupere esa confianza perdida con hechos y no con palabras. Hágalo bien, porque la historia lo juzgará, pero el pueblo lo juzgará mucho antes.
Estaba pensando en lo pesada que debería sentirse realmente esa banda presidencial. A veces creo que en Honduras hemos confundido el poder con la gloria. Muchos llegan ahí buscando el aplauso, la foto oficial y el estatus, olvidando que la verdadera naturaleza del poder público es el servicio, y servir, por definición, es desgastante.
Escribí esto porque creo que el éxito de un presidente no se mide por qué tan lleno está el estadio nacional el día de su toma de posesión, sino por cuánta dignidad recuperó el pueblo el día que le toca irse. Ojalá el nuevo gobierno genuinamente entienda que la historia no recuerda a los que fueron populares, sino a los que fueron útiles.



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