Las mujeres en política: entre la participación, el requisito y la exclusión
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- hace 2 días
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Autora: Grethel Moya Romero

La participación de la mujer en espacios políticos en Honduras no es una conquista consolidada, podría decirse que es más bien una ilusión bien diseñada, existe aún un largo trecho por recorrer, para lograr el robustecimiento de la participación de las mujeres en política.
En los últimos años, la política hondureña ha incorporado el discurso de la paridad como una señal de avance en la democracia del país. Las reformas electorales establecen que los partidos deben cumplir con principios de paridad y alternancia en sus candidaturas, la Ley Electoral dicta que “las planillas deben estar integradas en un cincuenta por ciento (50%) por mujeres y en un cincuenta por ciento (50%) por hombres.”, lo que en teoría debería garantizar una mayor representación de las mujeres en los espacios de poder. Sin embargo, en la práctica, esto ha convertido más en un trámite administrativo que en una verdadera inclusión de la mujer.
Las mujeres aparecen en las papeletas, en discursos, afiches, campañas, pero desaparecen del poder, se les celebra en espacios públicos, pero se les relega en los de decisión, porque en la práctica, el poder sigue teniendo los mismos dueños.
Muchos partidos políticos incluyen mujeres en sus planillas para cumplir con la ley, pero eso no significa que estén realmente dispuestos a compartir el poder con ellas. En numerosos casos, las candidaturas femeninas parecen responder más a la necesidad de llenar un espacio en la papeleta que a una apuesta genuina por fortalecer el liderazgo de las mujeres.
Esta situación es particularmente evidente cuando se observa la participación de mujeres jóvenes en política. Aunque cada vez más mujeres jóvenes se preparan para participar en estructuras políticas, al momento de querer acceder a posiciones de decisión, o cargos de elección, continúan enfrentándose al reto de que el feudo de la política sigue estando dominado por hombres, y liderazgos tradicionales que reproducen dinámicas arcaicas de exclusión y control.
A esto se suma una práctica preocupante que ha sido denunciada por organizaciones de mujeres en procesos electorales recientes: la utilización de candidatas para cumplir con el requisito de paridad durante las elecciones internas, para luego presionarlas a renunciar o desplazarlas una vez que el partido consolida su posición electoral. Esto se dejó entrever en el proceso electoral de noviembre de 2021 —el Foro de Mujeres Políticas de Honduras, denuncio ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), sobre estas prácticas preocupantes; candidatas a diputadas que habían ganado legítimamente en las primarias estaban siendo presionadas para renunciar y ceder sus espacios a hombres— En estos casos, las mujeres terminan funcionando como puentes legales para validar una candidatura o una planilla.
El problema no es la paridad en sí. De hecho, los mecanismos de acción afirmativa han sido fundamentales para abrir espacios en muchos países. El problema es cómo se implementa.
Cuando las cuotas se convierten únicamente en un requisito electoral, sin mecanismos reales de protección y sin voluntad política para garantizar el liderazgo femenino, el resultado puede ser una distorsión del propósito de la ley.
Las cifras reflejan esa contradicción. En el Congreso Nacional electo para el periodo 2026-2030, las mujeres representan solamente el 29.69% mientras que los hombres representan aproximadamente el 70.31% de los 128 escaños, evidenciando una clara brecha de genero de
aproximadamente 40.62%, mientras que en el ámbito municipal la participación femenina es aún más reducida, con un número muy limitado de alcaldías lideradas por mujeres.
La exclusión se profundiza aún más cuando se observa la realidad de las mujeres rurales. En Honduras, no solo enfrentan barreras de género dentro de un sistema político desigual, sino también limitaciones estructurales vinculadas a su territorio, condiciones socioeconómicas y acceso a oportunidades. La falta de recursos, la limitada conectividad, el menor acceso a formación política y la escasa presencia de redes de apoyo hacen que su participación sea aún más restringida.
La discusión sobre mujeres en política resulta incompleta si no incorpora una mirada territorial. La democracia hondureña todavía tiene una deuda pendiente con la representación política real de las mujeres. No basta con que aparezcan en las papeletas electorales; es
necesario que puedan estar en el tablero de juego, sin depender de estructuras de poder que históricamente han sido diseñadas para excluirlas.
El reto no es únicamente cumplir con la paridad en las candidaturas, sino poder garantizar que esa paridad se traduzca en poder político real, inclusión, capacidad de decisión y preguntarse qué mujeres están logrando llegar y cuáles siguen siendo sistemáticamente excluidas. Porque mientras las mujeres sigan siendo utilizadas para cumplir con requisitos formales, la paridad seguirá siendo solo una cifra en la ley y no una transformación en la política.
Referencias Bibliográficas
Criterio.hn. (2021). Denuncian que partidos políticos buscan burlar principios de
paridad y alternancia. https://criterio.hn/denuncian-que-partidos-politicos-buscan-
burlar-principios-de-paridad-y-alternancia/
Criterio.hn. (2023). Entre avances y límites: más mujeres en política, pero sin
igualdad real en el poder. https://criterio.hn/entre-avances-y-limites-mas-mujeres-
en-politica-pero-sin-igualdad-real-en-el-poder/
Contracorriente. (2025, marzo 8). Mujeres hondureñas continúan en la lucha por
la equidad política. https://contracorriente.red/2025/03/08/mujeres-hondurenas-
continuan-en-la-lucha-por-la-equidad-politica/
SWI swissinfo.ch. (2024). Ser mujer y rural es una barrera para hondureñas que
desean participar en política. https://www.swissinfo.ch/spa/ser-mujer-y-rural-es-
una-barrera-para-hondure%C3%B1as-que-desean-participar-en-
pol%C3%ADtica/91056276
Ley Electoral de Honduras (Decreto No. 35-2021). Diario Oficial La Gaceta, No.
