¿Qué está pasando en las cárceles de Honduras?
- ESPACIOH

- 9 may 2023
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Autor: Roberto Santos

Según datos del Instituto Nacional Penitenciario (INP) a diciembre de 2022, se contabilizaban 20,678 personas privadas de libertad distribuidas en 25 cárceles que juntas suman la capacidad de albergar a un máximo de 14,780 personas, resultando así en un alto índice de hacinamiento, con un nivel de ocupación de un 139.9%.
El caos en las cárceles de Honduras no es algo reciente. La mala gestión, estructuración, y organización en los centros penitenciarios tienen un mayor trasfondo y un largo recorrido. Se trata de un problema crónico que ninguno de los gobiernos a lo largo de los años ha sabido solucionar, o mejor dicho, no ha querido solucionar, pues este supone un negocio político inmenso el cual nadie quiere desaprovechar.
Miles de fugas, miles de asesinatos, miles de amotinamientos. La negligencia ante esta problemática solo la empeora. Si bien no es un trabajo fácil revertir la situación, resulta obvio identificar los factores que generan un descontrol en las cárceles de nuestro país:
· Centros penitenciarios con una inmensa sobrepoblación.
· Pandillas que están cerca unas de las otras.
· Falta de clasificación de privados de libertad.
· Policías corruptos.
· Entre muchos otros, que han sido ignorados por las autoridades competentes.
El pasado 8 de abril se llevaron a cabo enfrentamientos simultáneos entre pandillas en cuatro cárceles del territorio hondureño: Támara, El Porvenir, Santa Bárbara, y Morocelí. Un acto de descontrol más que se suma a la lista infinita de problemas que se han ignorado dentro de un sistema penitenciario vergonzoso, no solo ante los ojos de la Comunidad Internacional, sino para el propio hondureño que ve como su país retrocede cada vez más y no precisamente para agarrar impulso.
No se necesita mano dura ni violaciones de Derechos Humanos como en otros países, se necesitan soluciones reales y estratégicas. Es necesario dejar de malgastar los fondos del Estado en proyectos de poca o nula utilidad, dejar de llenar los bolsillos de políticos, dejar de lado el beneficio personal, y empezar a invertir en nuevos centros penitenciarios, en programas de rehabilitación y reinserción social verdaderos, en educación a temprana edad, en planes de prevención, que se traduzcan en una mejora al sistema carcelario, y dejar de lado este anticuado modelo penitenciario basado únicamente en la punición.
Tomar ejemplo de los demás: Programas en México como "Reinserta" que ayudan a los privados a conectarse con la comunidad y evitar la reincidencia en actos delictivos, "Renace" que está enfocado en asistir a mujeres privadas de libertad, el programa "Construyendo Oportunidades" en Costa Rica con el objetivo de generar trabajo en el Sistema Penitenciario, son solo algunos ejemplos exitosos que Honduras puede replicar y mejorar para beneficio del sistema carcelario propio.
Es más que evidente que el sistema penitenciario en Honduras está sumido en una profunda crisis. La situación caótica, el hacinamiento inhumano y las condiciones deplorables en las cárceles son solamente un claro reflejo de la falta de voluntad política para abordar esta problemática de manera efectiva. Es hora de que las autoridades tomen en serio esta crisis y se comprometan verdaderamente a buscar soluciones reales. Ya es suficiente de parches y promesas vacías; es momento de reflexionar profundamente y actuar con determinación. Si no se actúa ahora, estaremos condenados a seguir presenciando una situación lamentable que afecta no solo a los reclusos, sino también a la sociedad en su conjunto. No más excusas, es momento de tomar acciones concretas para arreglar este sistema deficiente que socava nuestra justicia y dignidad como sociedad.



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